<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6955887350993417956</id><updated>2011-07-30T14:19:29.153-07:00</updated><title type='text'>Cedric &amp; Elizabeth's Love History</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://cedricyelizabeth.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6955887350993417956/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cedricyelizabeth.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Cedric &amp;amp; Elizabeth</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01364832245974673867</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>2</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6955887350993417956.post-2250153927960770162</id><published>2009-11-01T12:17:00.000-08:00</published><updated>2009-11-01T12:28:03.956-08:00</updated><title type='text'>Diario de un Amor - Capitulo 2 (Borrador)</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Capitulo 2: Declaraciones&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;16 de Julio de 1920&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;La fiesta de bienvenida había concluido pacíficamente, comparado con lo que eran mis expectativas, mi padre estuvo de muy buen humor durante el transcurso de la misma y yo no había vuelto a sobresalir tal como lo había hecho cuando mi tío me presentó a todos los invitados.&lt;br /&gt;Por lo tanto, luego de la partida de mis padres, podía empezar disfrutar dos semanas más en aquella casa que, por una razón más que obvia, me gustaba más a cada segundo que pasaba.&lt;br /&gt;Lo que me perturbaba era el no haber cumplido con las expectativas de mi padre durante la fiesta. Pero obviamente aquello en ese momento no me importaba, mis vacaciones allí ahora tenían una razón la cual podría llegar a convertirse para mi padre en otra razón para enojarse conmigo. Aunque no me importaba su parecer, si confirmaba que lo que sentía era verdad estaba dispuesto a seguir adelante y hacer lo que me dictara mi corazón. Lo único que necesitaba era juntar la valentía para asumir y expresar mis sentimientos.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Había oído decir que los sueños de uno estaban ínfimamente relacionados con los sentimientos de uno, lo que uno desea o lo que uno teme, pero obviamente como esto no era algo que pudiese aplicarse a todas las personas no podía asegurar que los míos se relacionaran así.&lt;br /&gt;Aquel día amanecí plateándome esta interesante idea a causa de un sueño que había tenido y que sinceramente tenía ganas de comprobar si realmente tenía relación con mis sentimientos. Sentado sobre la cómoda cama del cuarto en el que había dormido apenas cubierto por las sabanas intentaba buscar una solución a esto, pero desistí al notar que mi búsqueda no tenía un comienzo ni una respuesta final a cual llegar.&lt;br /&gt;Comencé a vestirme con la idea de poder compartir con ella aunque sea un momento durante el día, ver si lo que sentía era algo verdadero y si encontraba una respuesta a su aparición en mis sueños.&lt;br /&gt;Elegí mis pantalones de vestir beige y tomé una camisa blanca de manga, hacía buen tiempo y estaba como para algo livianito. Cuando terminé de calzarme los zapatos, que combinaban con los pantalones abandoné el cuarto con rapidez.&lt;br /&gt;Crucé los resplandecientes pasillos de la mansión, que los pisos eran del mismo mármol blanco y las paredes revestidas del mismo papel tapiz que el hall de entrada de la casa, mientras en mi cabeza se creaban diversas suposiciones en base a mi sueño.&lt;br /&gt;No estaba completamente ligado como para justificar la escena del mismo, no había un menor designio de que ello pudiese llegar a ocurrir, podía asegurar que ambos habíamos tenido una alegre charla y habíamos compartido varias cosas pero eso no decía nada. Y por esto mismo me frustraba que aquella imagen se siguiese repitiendo en mi cabeza y no pudiese pararlo.&lt;br /&gt;Giré al final del pasillo llegando al lugar que me dirigía, a solo unos metros míos estaba el balcón que miraba hacia el jardín, y me acerqué al mismo. Pase al lado de un espejo y me paré enfrente, como de costumbre mis cabellos estaban alborotados, me peiné un poco con las manos hasta que me quedó medianamente alisado. Proseguí y me frené frente a la puerta vidriada del balcón, observé por ella y alcancé a ver a la persona que no podía sacar de mi cabeza.&lt;br /&gt;Sus manos trabajaban sobre las rosas de los canteros con una afinidad y delicadeza admirable, la imagen que podía admirar me dejó como en trance, me quedé observándole quieto detrás de la puerta. Al cabo de unos momentos sentí que alguien apoyaba una mano en mi hombro.&lt;br /&gt;Sobresaltado giré el rosto para ver quién estaba detrás de mí y me encontré con Alessandra, esta también miró hacia fuera y dedujo rápidamente que era lo que estaba mirando.&lt;br /&gt;- Tu padre nos dijo que ayer estaban paseando en el jardín.- me contó ella y dedicó una animada sonrisa que yo no supe si devolver o no. No tenía idea de cómo había tomado eso mi padre ya que no había demostrado siquiera interés en la gente que me presentó y por en cambio había estado con Elizabeth. Así que no sabía si tomarme a bien o a mal el hecho de que mi padre retuviera a quien había prestado mi atención durante y después de la cena.&lt;br /&gt;Al ver que yo no decía nada al respecto mi tía siguió hablando. – Elizabeth es casi como una hija para nosotros, ella alegra bastante el hogar. Incluso quisimos adoptarla, pero ella está muy apegada a su familia como para abandonarla.-&lt;br /&gt;Yo sabía porque debían tener ese trato con ella, había escuchado a mi madre hablar con mi padre sobre ello antes del viaje. Alessandra había perdido a su bebé durante el parto y desde entonces no podía tener hijos. Esto también era la razón de que para mis tíos yo fuera el heredero de la familia.&lt;br /&gt;- Es una chica dulce y bien educada. Además le importa la gente que la rodea y ayuda cuanto puede.- prosiguió Alessandra mientras que yo seguía observando a Elizabeth. - ¿A ti qué te parece ella?- me preguntó volviéndome a sacar de mi ensimismamiento y haciendo que volviera a girar el rostro.&lt;br /&gt;- ¿Qué?- pregunté aunque había escuchado a la perfección su pregunta. – Yo…- exclamé per sin mucha idea sobre que responderle, no tenía las palabras como para responder lo que ella significaba puesto que ni siquiera estaba seguro de si sentía algo por ella o no.&lt;br /&gt;Mi tía se río levemente y me dio unas palmadas, - Ella es una buena chica y por lo visto tú también lo eres. ¿Porque no vas a hablar con ella?, de seguro ella tiene ganas de verte.- propuso y volvió a dedicarle una pequeña sonrisa.&lt;br /&gt;- No estoy seguro…- repuse sin mucha convicción de si acercarme o no, ella me había dicho que iría a la casa a verme pero con el embrollo que yo tenía en la cabeza no estaba seguro de que podría llegar a decirle.&lt;br /&gt;- ¡Ve!- me insistió abriendo la puerta con delicadeza y haciendo un ademán para la cruzase. – No tengas miedo. Si tienes algo que decirlo puedes hacerlo cuando te sientas más seguro. Ella está esperando que vayas.- me dijo, obviamente adivinando lo que en mi cabeza se debatía.&lt;br /&gt;No le pregunté cómo supo que era lo que me impedía cruzar la puerta e ir a hablar con Elizabeth, me limité a asentir con la cabeza y sonreírle un tanto más animado. Crucé la puerta lentamente.&lt;br /&gt;El balcón era bastante extenso y tenía una hermosa vista, desde el mismo se podía observar el extenso jardín y las siluetas de las otras mansiones del pueblo. En este había una pequeña escalera que bajaba hacia el jardín, descendí por ésta con lentitud mientras intentaba pensar que decirle a Elizabeth y cómo hacer para no delatar que tenía algo dentro de mío que quería ocultar.&lt;br /&gt;Empecé a avanzar por el jardín en la dirección donde se encontraba Elizabeth. Cuando fui visible para ella me observó detenidamente por unos segundos y luego me dedicó una irresistible sonrisa.&lt;br /&gt;Aquel día llevaba un vestido rojo pasión, que era muy similar al de las rosas del jardín, por lo que ella parecía ser una flor más del jardín. Aunque a mi punto de vista ella era lejos la más hermosa de todas. Llevaba su cabellera pelirroja suelta al igual que en la fiesta, ésta caía por su espalda como una cascada.&lt;br /&gt;Al verla me volvió a la cabeza aquella imagen que había visto en mi sueño e intenté en vano quitármela de la cabeza, no quería que notara mi aflicción, sentía vergüenza de pensar en ello e intentaba taparla en mi cabeza como si tuviera miedo de que ella pudiera verla en cualquier momento.&lt;br /&gt;Cuando estuve a unos pocos metros de distancia me saludó, - Hola Cedric.- Por la forma en que me hablo se notaba que estaba ansiosa, como si hubiera estado esperando de antes que yo apareciera. Yo igual de cohibido que el día anterior le devolví el saludo con una tímida sonrisa.&lt;br /&gt;Nuevamente, sin explicación, volvía a quedarme sin palabras e incapaz de hacer otra cosa que observarle con aprensión. Era como si hubiera algo especial en ella, que no lograba ver o que estaba pasando de alto todo el tiempo, que la hacía diferente a mis ojos y que lograba confundirme.&lt;br /&gt;- Es bueno verte.- comenté en un intento de dar una mínima reacción. Pero no podía evitarlo, al verla aquella imagen aparecía nuevamente en mi cabeza y me hacía desear llevar a cabo aquella acción.&lt;br /&gt;Di un paso involuntario hacia ella como si mi algo de mi inconsciente me obligara actuar, pero intentando ubicarme en mis cabales me detuve antes de dar otro paso. - ¿Acaso me estaba volviendo loco?- pensé ya sin estar muy seguro de lo que me había dicho mi tía, no creía estar bien como para hablar con ella, no hasta que hubiera entendido porque había tenido aquel sueño y sobre todo porque actuaba de aquella manera delante de Elizabeth. No quería pensar que diría ella si supiera la imagen que cruzaba por mi cabeza y si supiera el deseo que ésta despertaba en mí en aquel momento.&lt;br /&gt;En aquel bendito sueño estaba junto a ella, en el jardín, y ambos llevábamos la ropa que habíamos usado durante la fiesta. Pero entre nosotros no existía aquella distancia que nos separaba ahora y yo no actuaba con aquella ridiculez al verla. Por el contrario yo estaba junto a ella, abrazándola, pero eso no era lo que me afligía. Lo que me avergonzaba del sueño es que, casi sin conocerla, mis labios estaban pegados a los suyos y nos besábamos con una pasión que tan solo al ver esa imagen sentía un imparable deseo de tomar a Elizabeth entre mis brazos y darle vida a aquel sueño.&lt;br /&gt;¿Cómo iba a ser capaz de animarme a besarle si ni siquiera era capaz de explicarle si sentía algo por ella ya que ni yo lo sabía? No tenía una respuesta para ello y por ende aquel deseo iba creciendo en mi interior y tenía miedo de que en un momento de debilidad no fuera capaz de retenerme y cometer una imprudencia.&lt;br /&gt;- Lo mismo digo.- me respondió sacándome de mi ensimismamiento y luego, seguramente advirtiendo que estaba medio ido, me preguntó - ¿Te ocurre algo?&lt;br /&gt;Bajé la mirada sin la más mínima idea de que responder, la vergüenza que me provocaba lo que me ocurría me impedía contarle la verdad pero mi conciencia me obligaba a mentirle. Finalmente me decidí por ser sincero en parte y respondí – No estoy muy seguro, me siento algo inseguro de mí mismo.-&lt;br /&gt;Me miró como si hubiera dicho algo descabellado y pausó su trabajo con las flores. Se me acercó y con una sonrisa de clara diversión me preguntó - ¿Y qué es lo que te hace sentir inseguro?-&lt;br /&gt;- Mmm…- exclamé pensativo nuevamente sin saber que decir, sus penetrantes ojos azules me observaban con atención y me envolvían en su interior impidiendo que me concentrara en mi respuesta, así que terminé por repetir la misma jugada. – No lo sé.- respondí en un suspiro.&lt;br /&gt;La chica me miró durante unos segundos como si evaluara una posibilidad y luego sin más me preguntó - ¿Quieres decirme algo?- me invitó con una media sonrisa.&lt;br /&gt;Respiré hondo y cerré los ojos durante unos instantes, no podía soportarlo. El deseo de de estar pegado a ella y de besar sus perfectos se acrecentaba a cada milésima de segundo pero hice un milagroso esfuerzo y logré contenerme. – No.- mentí meditando la posibilidad de que me había vuelto loco.&lt;br /&gt;En el rostro de la joven rápidamente se desdibujó completamente aquella sonrisa y agachó la mirada con tal tristeza que me rompió el corazón. – Yo…- repuse automáticamente, arrepentido de haber sido tan abrupto al responderle, pero nuevamente me enfrente a la dificultad de no animarme y no saber cómo expresarme.&lt;br /&gt;Elizabeth volvió a levantar la vista y me observó detenidamente, nervioso desvié la mirada a un costado, aunque ahora pudiera asegurar parte de mis sentimientos sabía que debía tomarme mi tiempo para poder decírselo. Así era yo, no me gustaba precipitarme y además no era capaz de hacerlo, debía pensar bien las cosas antes de actuar sino no me sentía seguro.&lt;br /&gt;Volví lentamente mi rostro hacia ella y no supe que había pasado por su cabeza o que había inducido ya que en su rostro nuevamente estaba dibujada una sonrisa. – Está bien.- me respondió dulcemente y se con su paso elegante se acercó a la fuente y se limpió las manos. – Ya terminé mi trabajo aquí, vamos adentro.- me invitó cuando volvió a estar a mi lado. – Además ya debe de ser la hora del almuerzo.- repuso y comenzó a avanzar hacia la casa.&lt;br /&gt;– Está bien.- acepté y rápidamente le seguí el paso, con todo el lío que tenía en la cabeza no había notado el hambre que tenía, no había comido nada desde la cena de la noche anterior.&lt;br /&gt;El camino hacia el comedor transcurrió en total silencio por parte de los dos. Durante el mismo me había atrevido varias veces a observar a Elizabeth, su cabellera pelirroja y su hermoso rostro seguían atrapando mi mirada, y más de una vez me descubrió observándole, aunque ella se limitó a reírse sonrojada y de esta manera logrando que yo también me ruborizara.&lt;br /&gt;Al llegar al comedor nos abrió la puerta uno de los mayordomos, que si mal no recordaba se llamaba Charles, los dos la cruzamos luego de hacer una pequeña reverencia al hombre la cual él respondió educadamente.&lt;br /&gt;Tal como la noche anterior el comedor se presentó elegante y reluciente e igual de enorme y acogedor. La mesa, que ocupaba casi por completo la sala, por en cambio se mostraba aún mucho más grande seguramente por la ausencia de las treinta personas que la habían ocupado durante la fiesta.&lt;br /&gt;Al entrar ubiqué rápidamente a mis tíos que se habían situado en la punta de la mesa, que quedaba del otro lado de la sala, estos nos saludaron con entusiasmo al vernos llegar y junto con Elizabeth avanzamos hacia donde ellos se encontraban.&lt;br /&gt;- Buenos días.- nos saludaron los dos parándose cuando estuvimos frente suyo, y ambos me sorprendieron con las prendas que llevaban puestas. Yo me había imaginado que con la plata que habían heredado era normal verlos vestidos con las prendas que habían utilizado durante la fiesta.&lt;br /&gt;Sin embargo mi tía Alessandra llevaba puesto un vestido azul marino, bastante hermoso pero lejos de ser igual de elegante que el que había vestido noche anterior. Mi tío Gerard llevaba una camisa blanca y unos pantalones bastante casuales. Pero lo que más me sorprendió fue el notar que parecían sentirse más cómodo llevando aquellas prendas.&lt;br /&gt;- Buenos días.- respondió Elizabeth con normalidad y yo, aún algo confundido por aquel brusco cambio, la imité. – Buenos días.- Dicho esto mis tíos se sentaron. Yo eché una silla hacia y ofreciéndole asiento a Elizabeth, esta me sonrió brevemente y luego se sentó.&lt;br /&gt;- Veo que guardas los mismos modales que tu padre.- comentó mi tío mientras me sentaba y otro de los mayordomos nos servía el almuerzo a mí y a Elizabeth. No supe si comentar algo en respuesta pero el prosiguió. – Ya no se ven mucho este tipo de gestos, por desgracia.- repuso con cierto enojo.&lt;br /&gt;- Es cierto, ¿viste como se comportaron los Johansson?- le preguntó mi tía a su esposo. – Estuvieron toda la cena quejándose. Si no era la comida, era el mayordomo o la intensidad de la luz.- comentó furiosa y luego tomó un pequeño trago de su copa.&lt;br /&gt;Yo engullía el plato que habían puesto enfrente de mí y a la vez trataba de no perderme palabra. Luego de oír los comentarios de mí tía me vino la imagen de la familia que había mencionado y en efecto se habían quejado durante la cena y habían sido los primero en retirarse.&lt;br /&gt;- Fue indignante.- coincidió mi tío también furioso y apartando el diario que debía haber estado leyendo antes de que Elizabeth y yo llegáramos.&lt;br /&gt;Los dos prosiguieron hablando sobre los invitados de la fiesta durante un buen rato. A Elizabeth que no había asistido no le dirigieron la palabra y a mí solamente me pidieron mi punto de vista sobre algunos de los invitados que habían actuado de manera parecida a la familia Johansson, así que prácticamente estuvimos en silencio mientras comimos.&lt;br /&gt;Mi tensión ante la cercanía de Elizabeth no había desaparecido ni por un instante, pero me sentía más reacio que antes a que quedaran expuestos, no quería que mis tíos vieran la forma en que ella me afligía, no podía asegurar que ello luego llegara a oídos de mi padre. No me interesaba casarme con alguien que cumpliera sus expectativas pero tampoco quería disgustarlo mientras viviera con él, el solo quería lo mejor para mí y yo debía por lo menos no demostrar desprecio ante sus actos.&lt;br /&gt;- ¿Alguna vez jugaste golf Cedric?- me preguntó mi tío, sacándome de mi ensimismamiento, luego de que terminara de comer.&lt;br /&gt;Yo asentí levemente con la cabeza y luego respondí – Aprendí un poco de mi primo Ryan, cuando mi padre y yo estuvimos una temporada a su casa.- No era muy bueno jugando, ya que esa ocasión había sido la única vez que había jugado, pero recordaba el procedimiento del juego perfectamente.&lt;br /&gt;- Tenía pensado que podríamos jugar hoy un pequeño partido, ¿Qué te parece?- me preguntó con visible entusiasmo. Sabía cuál sería el resultado del partido, mi padre me había comentado a pesar de lo bien que jugaba no había podido ganarle una vez, pero tenía interés de ver como jugaba acepté. – Me parece bien.-&lt;br /&gt;Mi tío se paró de la mesa y yo lo imité rápidamente, me retiré hacia atrás cuando el mayordomo se acercó a retirar las cosas de la mesa, y luego dirigí mi vista a Elizabeth esperaba que ella me acompañara durante la partida. Pero mi tía arruinó aquella ilusión cuando dijo – Elizabeth, ¿te importaría acompañarme mientras toco el piano? Rehíce la estrofa tal como me dijiste, quería tu impresión sobre ello.-&lt;br /&gt;La chica se quedó callada durante unos segundos y luego voltio y me buscó con la mirada. Nuestras miradas se cruzaron durante una milésima de segundo y me sorprendí cuando noté que en su rostro se podía observar que se sentía igual de apenada como yo de querer seguir estando juntos pero sin poder negarse ante la petición de nuestros tíos.&lt;br /&gt;Elizabeth volvió la vista hacia mi tía y dijo. – Claro.- Las dos se levantaron de la silla y luego de despedirse de nosotros se retiraron de la sala.&lt;br /&gt;-Las mujeres no saben apreciar el golf.- repuso mi tío una vez que nos encontramos solos y luego apoyó una mano en mi hombro. – Vamos.- repuso mi tío y, sin el ánimo que tenía cuando supuse que Elizabeth presenciaría el juego, dejé que me guiara hacia el campo, el cual aún no había visto.&lt;br /&gt;El día de mi llegada mi tío había entablado una larga charla con mi padre sobre su campo de golf que, por lo que había escuchado, se encontraba en la parte trasera de la casa y que estaba separado de la casa por un extenso jardín.&lt;br /&gt;Abandonamos la casa seguido por dos mayordomos que llevaban consigo los palos y las pelotas con las cuales jugaríamos y atravesamos el inmenso jardín trasero en dirección al campo de golf, el cual había podido observar desde una de las ventanas antes de abandonar la casa. Este jardín, al igual que el otro, estaba repleto de aquella rosas rojo pasión que no me permitían borrar de mi cabeza la imagen de aquella mañana de Elizabeth, con su vestido rojo, atendiendo las rosas con tal dedicación.&lt;br /&gt;Durante el trayecto al campo de golf mi tío no había parado de hablar sobre las partidas que había jugado en aquel campo y las personas que había derrotado, pero yo no lo escuchaba. Estaba completamente sumido en mis pensamientos como si algo de mí se hubiera quedado en la casa, aquella sensación había aparecido en mi interior desde que la sonrisa de Elizabeth había desaparecido de mi vista.&lt;br /&gt;A cada segundo que pasaba me cuestionaba más la aparición de aquellos sentimientos hacia ella y me preguntaba si era posible que hubiera algún lazo entre nosotros que yo estaba ignorando. Pero solo el hecho de pensar lo que podría decir mi padre de ello me opacaba el entusiasmo ante aquella posibilidad.&lt;br /&gt;- Veamos.- repuso mi tío mientras sacando y guardando palos de golf como si buscara uno en especial. Pasados unos segundos dijo – Acá está.- Observé el palo que había tomado y busqué alguna diferencia entre ese y el resto sin ningún éxito.&lt;br /&gt;- Este palo fue el que usé cuando jugué contra tu padre.- me explicó al ver mi rostro de desconcierto. Luego me miró con entusiasmo como si se le hubiese ocurrido una idea. – Tu padre me dijo que tu podías…- comenzó a decir pero se trabo como si no supiera que palabra utilizar. – Crear palos de golf, ¿puede ser la manera correcta de decirlo?- me preguntó y rápidamente capté a que se refería.&lt;br /&gt;Me acerqué al árbol que tenía más cerca y arranqué una rama. Luego me acerqué a mi tío – La forma correcta de llamar al proceso es transmutación.- le dije recordando la explicación de uno de mis profesores. – La alquimia no permite crear objetos. Lo que permite es, otorgando un objeto equivalente o similar en propiedades, transformarlo en otro.- proseguí con la explicación mientras depositaba la rama en el césped.&lt;br /&gt;Aguardé a que mi tío terminara de entender lo que le había dicho y una vez que me asintió con la cabeza me dispuse a llevar a cabo la transformación. Me arrodillé frente a donde había dejado la rama y junte la palma de mis manos como si estuviera rezando.&lt;br /&gt;Murmuré unas pocas palabras y comencé a frotar mis manos, primero más lentamente y luego con más frenesí hasta que comenzaron a salir unos haces de luz blanca de entre mis manos y deposité ambas sobre la rama.&lt;br /&gt;Luego de un pequeño y breve estallido de luz blanca en el lugar donde se encontraba la rama se hallaba un palo de golf similar al que mi tío llevaba consigo.&lt;br /&gt;- ¡Increíble!- exclamó mi tío con asombro y tomó el palo durante unos instantes en sus manos y luego me lo devolvió. – De verdad es asombroso.-&lt;br /&gt;- No es gran cosa, es una transmutación de lo más vulgar.- repuse incómodo por la reacción de mi tío.&lt;br /&gt;- Sin embargo no deja de asombrarme.- dijo mi tío y luego se acercó a los mayordomos, quienes ya había preparado todo para comenzar a jugar.&lt;br /&gt;Le seguí mientras buscaba con la vista el primer hoyo el cual avisté a una gran distancia, la cual no creía poder alcanzar de un solo tiro. Mi tío se acomodó, se preparó durante unos segundos calculando el golpe y luego impacto la pelota con una precisión admirable y perplejo observé como la pelota recorrió la mayor parte de la distancia y cayó a tan solo unos metros del primer hoyo.&lt;br /&gt;La partida sucumbió en un más que sabido final, el cual me había visto venir desde el primer tiro de mi tío, no había logrado embocar la pelota con menos de 4 tiros de diferencia. Sin embargo la partida se había llevado consigo toda la tarde y cuando volvíamos hacia la casa ya comenzaba a oscurecer.&lt;br /&gt;- No ha sido tan malo.- repuse mi tío, en lo que parecía un intento de levantarme el ánimo, como si pensara que me encontraba afligido por la indiscutible derrota aunque obviamente esa no era la razón. Durante la partida había aprovechado para meditar sobre Elizabeth y había llegado a la obvia conclusión de que me gustaba, no podía negarlo más. Sin embargo sentía como si hubiera algo que todavía no había podido aclarar en mi cabeza, algo que me hacía dudar de si decirle a ella lo que sentía o no.&lt;br /&gt;Una vez en la casa me dirigí a la sala donde se encontraba el piano, lugar donde la noche anterior había visto a mi tía tocar para los invitados de la fiesta. Antes de llegar a la sala pude oír el melodioso sonido del piano y reconocer la canción que mi tía había tocado. Apuré el paso entusiasmado pero cuando llegué a la sala encontré a mi tía sola en la sala.&lt;br /&gt;Ella frenó al verme entrar a la sala y adelantándose a lo iba a preguntarle me dijo. – Se acaba de ir hace unos segundos, si te apuras podrás alcanzarle.-&lt;br /&gt;No tuve que esperar a que me lo dijera dos veces, eché a correr por los pasillos de la mansión a toda velocidad. Llegué al balcón por el cual la había observado a la mañana y la avisté cruzando el jardín.&lt;br /&gt;Bajé como un rayo las escaleras y crucé el jardín presuroso hasta que finalmente le alcancé. –Elizabeth.- la llamé débilmente, sin aliento, y la ésta se giró rápidamente.&lt;br /&gt;En ese momento, al igual que la noche anterior cuando se había despedido a la mañana y cuando la había visto aquella mañana, tuve aquella sensación de que me volvía duro como una piedra y que era incapaz de moverme ni decir nada.&lt;br /&gt;La joven me observó con su hermosa sonrisa alegre de verme y, con un esfuerzo indescriptible, le devolví la sonrisa una tanto cohibido. Se acercó lentamente hacia mí y tomó mi mano derecha envolviéndola entre las suyas.&lt;br /&gt;- ¿Si?- me preguntó incitándome a que dijera lo que seguramente ella ya debía de saber.&lt;br /&gt;-Yo…- repuse sin idea de cómo decirle todo lo que se debatía en mi interior. Me hubiera gustado encontrar las palabras para decirle lo mucho que me gustaba, la hermosa sensación que experimentaba en mi interior al verla sonreír y lo mucho que ansiaba en aquel momento darle vida a aquella imagen que había aparecido en mis sueños.&lt;br /&gt;Acorté los escasos centímetros que nos separaban el uno del otro y la envolví entre mis brazos. Sus ojos azules estaban clavados en los míos con ternura, ¡ella también parecía gustar de mí! No podía creerlo, aquel momento parecía sacado de mis más íntimas fantasías.&lt;br /&gt;El hermoso jardín se ceñía a nuestro alrededor bajo los últimos rayos de luz del crepúsculo y creaban en conjunto un entorno más que atractivo para expresarle a Elizabeth todo lo que sentía por ella.&lt;br /&gt;Su cuerpo estaba pegado al mío y nuestros rostros se separaban por apenas milímetros de distancia, incluso podía sentir su aliento y el latido de su corazón increíblemente igual de acelerado que el mío.&lt;br /&gt;Era el momento adecuado para hacer aquello que tanto deseaba y que aquella mañana no me había atrevido a hacer. La distancia entre nuestros labios fue reduciéndose poco a poco y cerré mis ojos lentamente.&lt;br /&gt;Pero finalmente no pude, mis labios se desplegaron pero se depositaron sobre su frente y no sobre los suyos. No sabía cómo expresarle aquello que yo sentía por ella y no me sentía digno siquiera de rozar sus labios.&lt;br /&gt;Abrí los ojos y lentamente fui rompiendo el abrazo y separándome de ella, sin decir tan solo una palabra. Elizabeth me observó con aprensión de seguro igual de deseosa que yo de que ese beso hubiera tenido una final diferente.&lt;br /&gt;- ¿Te veré mañana?- me pregunto observándome como si fuera una ilusión que en cualquiera momento estaba por desaparecer.&lt;br /&gt;- Por supuesto.- respondí pasados unos segundos y embocé una pequeña sonrisa que ella me devolvió. Y así, al igual que el día anterior, le observé alejarse hasta que su figura desapareció. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Una vez más había observado a Elizabeth alejarse mientras un montón de sentimientos reprimidos se encontraban en mi interior. Pero ésta sabía que significaban, sabía que todo lo que yo había experimentado era por lo mucho que ella me gustaba. Una atracción que sabía iba más allá de lo físico y que me hacía sentir disminuido al no poder gozar de su compañía.&lt;br /&gt;Sin embargo no encontraba la forma de expresarle todo aquello y debía buscar una forma porque no quería desaprovechar otra oportunidad de finalmente intensificar aquel lazo que parecía unirme a ella.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6955887350993417956-2250153927960770162?l=cedricyelizabeth.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cedricyelizabeth.blogspot.com/feeds/2250153927960770162/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cedricyelizabeth.blogspot.com/2009/11/diario-de-un-amor-capitulo-2-borrador.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6955887350993417956/posts/default/2250153927960770162'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6955887350993417956/posts/default/2250153927960770162'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cedricyelizabeth.blogspot.com/2009/11/diario-de-un-amor-capitulo-2-borrador.html' title='Diario de un Amor - Capitulo 2 (Borrador)'/><author><name>Cedric &amp;amp; Elizabeth</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01364832245974673867</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6955887350993417956.post-7124013525589991385</id><published>2009-10-23T08:22:00.000-07:00</published><updated>2009-10-25T19:05:14.975-07:00</updated><title type='text'>Diario de un Amor - Capitulo 1 (Borrador)</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Capitulo 1: Sentimientos&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;15 de Julio de 1920&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;Mi quinto año en el Instituto de Alquimia había concluido y me encontraba en unas vacaciones más que esperadas puesto que mi madre me había prometido que viajaríamos a un pequeño pueblo de Ylivieska, Finlandia, para que yo conociera a sus hermanos, mis tíos.&lt;br /&gt;Estos nos respondieron y nos dijeron que fuéramos el 15 de Julio, día en el que se celebraría una gran fiesta de bienvenida en la cual asistirían la mayoría de las familias del pueblo. Mis padres se marcharían una vez finalizada la fiesta, debido a que mi padre parecía incapaz de abandonar el trabajo y mi madre no podía despegarse de él. Yo por mi parte, luego de la fiesta, disfrutaría 15 días sin tener que soportar los comentarios incómodos de mi padre sobre que debía definir lo que sería en la vida.&lt;br /&gt;Solo esperaba que mi padre no lograra su cometido en éste viaje, ubicar una familia muy adinerada la cual tuviera una hija aproximadamente de mi edad para que yo pudiera casarme con ella y luego hacerme con su fortuna. Odiaba aquella codicia que enceguecía a mi padre y que lo hacía instarme a hacer cosas de aquella índole.&lt;br /&gt;Lo que no sabía es que en aquella fiesta, que tanto maldecía tener que asistir, conocería una persona que más adelante marcaría mi vida.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;En mi vida había hecho cientos de viajes junto a mi padre, había visitado montones de países e incluso mansiones de familias muy reconocidas, aunque todos estos viajes siempre perseguían un fin de lucro. Y el viaje de aquel día obviamente no era la excepción.&lt;br /&gt;Viajábamos a un pequeño, pero reconocido, pueblo de Ylivieska, Finlandia, donde las casas eran de varias manzanas y los bolsillos de sus dueños parecían no llenarse nunca. En éste pueblo vivían mis tíos maternos, Gerard y Alessandra Butterfly, a los cuales visitábamos con la excusa de que yo tenía que conocerlos. Éstos harían una gran fiesta a la que asistirían solo personas de gran reputación y personas muy adineradas, y mi padre quien no encajaba en ninguno de los dos grupos a mi punto de vista, formaba otro grupo que se podría nombrar como “personas codiciosas” o “caza fortunas”, cualquiera de los dos encajaba a la perfección.&lt;br /&gt;Mi padre, Lucian Bailey, se había casado con Anabelle Butterfly, hija del matrimonio más adinerado de toda Finlandia, una mujer muy modesta y humilde para su calidad de vida y que se había enamorado ciegamente de él. Mi abuelo materno, Roderick Butterfly, fue un gran comerciante que dedicó la mayor parte de su vida a la industria del ferrocarril lo cual le había ayudado a juntar una pequeña fortuna. Roderick murió de joven, dejando a sus hijos una herencia más que envidiable.&lt;br /&gt;Aunque mi abuelo, que era una persona muy perspicaz, había sido muy cauto y dejado una menor suma para mi madre ya que él estaba consciente del afán de dinero que mi padre tenía, asegurando de ésta manera que si mi padre la dejaba no tendría un solo centavo y en cambio ella podría volver junto a su hermano Gerard Butterfly, quien poseía la mayoría de los bienes y de esta manera cuidar de ella.&lt;br /&gt;Sin embargo las medidas que mi abuelo había dispuesto habían sido en vano ya que mi padre que, además de ser una persona muy codiciosa, era una persona honesta para con su pareja y jamás hubiera cambiado a mi madre por otra promesa de hacerse finalmente rico. Por en cambio había proseguido con ella y había trabajado duro para lograr juntar una pequeña fortuna y poder comenzar su propio negocio, al igual que Roderick, y conseguir de esa manera una aún más grande.&lt;br /&gt;Así que por más que me desagradara que una de las cosas más importantes para él fuera el dinero lo aceptaba como padre porque al fin y al cabo no era malo conmigo y, por sobre todo, ponía primero a la familia que a sus deseos. Simplemente debía ser tolerante en lo referente a su afán de dinero por el simple hecho de que debía convivir con él hasta que fuera mayor y que, por más que no lo soportara, era mi padre y él trataba de hacer las cosas lo mejor posible para mí y debía considerarlo aunque a veces no fuera la manera más acertada.&lt;br /&gt;Estaba recostado sobre el asiento trasero, casi dormido, cuando finalmente el auto se detuvo. Me enderecé y miré hacia fuera, se podía distinguir la silueta de una elegante mansión. Mi padre al observar que me había despertado y que observaba el edificio con aprensión me dijo.&lt;br /&gt;- En el futuro podrás aspiras a casas aún más grandes y más lujosas, joven alquimista.- dijo poniendo un cierto énfasis en la forma en que me llamo y luego se echó una pequeña carcajada, mi madre lo imitó y luego ambos se bajaron del auto.&lt;br /&gt;Los observé a ambos mientras me despabilaba en el interior del auto, debía haber dormido unas dos horas. Mi padre llevaba el pelo corto y del mismo color negro azabache de siempre y llevaba puesto un traje blanco bastante ostentoso. Mi padre llevaba el su cabellera rubia recogida en un elegante rodete y vestía un hermoso vestido azul color púrpura a juego con sus zapatos y sus pendientes.&lt;br /&gt;Descendí del vehículo y dirigí mi vista nuevamente hacia el edificio que se alzaba frente nuestro, a juzgar por lo que mis padres me habían contado debía de ser la de mis tíos. La misma tenía un jardín inmenso repleto de flores rojas color pasión que se podían apreciar gracias a los faros de luz que estaban a ambos lados del camino de piedra que llevaba hacia la entrada de la casa. La imagen que se podía observar del edificio era hermosa, el camino semi iluminado conjuntamente con la magnífica apariencia del jardín y la fachada de la mansión daban una imagen muy majestuosa de la misma y de sus dueños.&lt;br /&gt;Cerré la puerta del vehículo y me observé en el reflejo de la ventanilla, me peiné un poco mis cabellos rubios, los cuales había heredado de parte de mi madre al igual que sus ojos verdes, los cuales al igual que mi traje negro se habían desarreglado un poco durante el viaje. Me acomodé un poco mi camisa, blanca como la nieve, dentro de los pantalones y luego avancé por el camino de piedra que llevaba a la casa, escuchando el sonido que hacían mis zapatos al pisar sobre este, mientras mis padres hablaban animadamente sobre las flores del jardín.&lt;br /&gt;Mi madre me había contado que cuando vivió en aquella casa había dedicado su tiempo al cuidado de las flores, decía que jamás había visto nadie que lograra otorgarle a las rosas el resplandor que ella lograba darles. Sin embargo por lo que se observaba en su rostro miraba las rosas del jardín con una gran aprensión, como si estuviera viendo algo muy allegado suyo que por mucho tiempo no había podido tener frente suyo.&lt;br /&gt;- … incluso huelen igual.- alcancé a oír que le decía a mi padre, notando un dejo embelesado de su voz, mientras olía una flor que había tomado de uno de los canteros, lo cual era muy raro porque jamás solía adular ninguna flor más que las que ellas cuidaba.&lt;br /&gt;Proseguimos hasta que finalmente el camino de piedra se terminó y nos encontramos frente a la entrada de la mansión. El mayordomo que se encontraba junto a la puerta hizo una reverencia cuando nosotros estábamos todavía a una considerable distancia de la puerta de entrada.&lt;br /&gt;- Somos la familia Crawford.- indicó mi padre plagando cada silaba de orgullo y aires de superioridad como si fuéramos los invitados principales de la fiesta o como si todos hubiesen estado aclamando por nosotros y finamente hubiésemos tenido la “modestia” de hacer acto de presencia ante todos.&lt;br /&gt;El mayordomo, quien no hizo comentario alguno ante la actitud de mi padre, buscó entre la lista hasta que finalmente nos encontró, nos abrió la puerta cediéndonos el paso y haciendo una nueva reverencia.&lt;br /&gt;Ingresamos a lo que se suponía al hall de entrada que a comparación con la fachada del edificio, que unos segundos atrás me había impresionado, era aún más majestuoso y más elegante lo que me dejó atónito.&lt;br /&gt;Las paredes estaban revestidas con un papel tapiz blanco totalmente inmaculado, el piso era de un mármol blanco y centelleaba de limpio, las fundas de los almohadones y las cortinas eran de seda dorada, haciendo juego con las mesas; sillas, sillones y otros muebles que eran todos de oro.&lt;br /&gt;Los ojos me quedaron como platos al observar todo aquello. Ninguna de las mansiones que había visitado junto a mi padre tenía la elegancia de ésta, no quería ni imaginar lo que debía costar aquel lugar.&lt;br /&gt;Eché un vistazo a mis padres para ver cuál era su reacción. Mi padre observaba todo con interés, pero a juzgar por su tranquilo semblante se notaba que ya había visto el lugar anteriormente. Mi madre por en cambio observaba el lugar con la misma aprensión que había observado las flores del jardín, como si éstos le recordaran a su infancia en aquel lugar.&lt;br /&gt;- ¡Ana!- oí que gritaba una persona a nuestras espaldas, volteé rápidamente buscando a la persona que había pronunciado el nombre de mi madre y localicé a unos metros nuestros un hombre, que tenía el mismo color de cabello dorado y los mismos ojos verdes relampagueantes, ese debía ser mi tío.&lt;br /&gt;El hombre se acercó con los brazos extendidos hacia mi madre y los cerró en un fuerte abrazo el cual ésta le correspondió con el mismo entusiasmo. – ¡Oh, Gerard!, cuánto tiempo sin verte.- sollozó mi madre besándole ambas mejillas afectuosamente.&lt;br /&gt;- Yo también estoy contento de verte pequeña Annie.- repuso el hombre, el cual confirmé que era mi tío ya que en la carta que nos había enviado llamaba a mi madre de la misma forma en la que había hecho recién. – Lucian, ¿qué tal hombre?- saludó a mi padre, no con el mismo entusiasmo que a mi padre pero demostrando un poco de afecto en la forma que le estrechó la mano.&lt;br /&gt;- Bien, contento de verte, Gerard, y de volver a pisar esta… maravillosa casa.- respondió mi padre, al parecer no muy seguro de con que palabra denominar la casa aunque estaba seguro que la grandeza de la misma para él no era solamente por lo material sino también por lo que sentimentalmente significaba para él.&lt;br /&gt;Mi padre me había contado que en aquella casa había conocido a mi madre y había sido ese el momento en que se había enamorado de ella, como un flechazo. Él había viajado junto a su socio, Giogan Howlett, para visitar a Roderick con el fin de arreglar la financiación de una fábrica destinada a la producción de armas. En tiempos como aquellos la industria bélica era la producción preferencial y que dejaba más ganancia, pero con la escasez de recursos era casi imposible arrancar desde cero. Por esto mismo habían recurrido a Roderick, quien reconoció que la creación de aquella fábrica podría resultar considerablemente beneficiosa económicamente y aceptó el trato. Desde aquel entonces se creó un pequeño puente entre las familias Bailey y Butterfly, el cual se vio intensificado con la unión entre mis padres, creando un vínculo entre las mismas.&lt;br /&gt;La familia Butterfly no estaba muy a gusto con la unión, no consideraban a la familia de mi padre lo suficientemente digna como para entregarle la mano de su única joven, pero el amor entre ellos se sobrepuso y llevo esa unión adelante hasta aquel entonces.&lt;br /&gt;- Es hora que conozcas al orgullo de la familia.- dijo mi padre a Gerard con una media sonrisa dibujada en los labios y, apoyando una mano en mi espalda, me hizo dar un paso hacia adelante.&lt;br /&gt;Una vez más mi padre me había puesto en una situación embarazosa, lo que menos quería yo era una presentación de aquel estilo me hubiera gusto más un “Te presento a mi hijo, Cedric”, pero no mi padre siempre tenía que alardear sobre lo que tenía o que lo su familia, o uno de sus integrantes, representaba para él. Desde que mi abuelo, quien había sido un gran alquimista en sus tiempos, dijo que yo había heredado su don para la perfecta ejecución de la alquimia no tenía descanso. Siempre era “mi hijo el alquimista” o “el orgulloso futuro de la familia”, y el recriminar y querer negar lo que él decía me solo lograban que me ganara una reprimenda y escuchar que me dijera: “Hijo debes explotar tu potencial, hacerte conocer y procurar ganar ante todos, porque sino el que esté detrás de ti no tendrá la misma piedad y te pasará por encima”.&lt;br /&gt;Así que me negué de mala gana a rechazar la descripción con la que mi padre me había presentado y encaré al hombre, mi tío, y le extendí el brazo para estrechar el suyo. Pero el no la tomó y por en cambio me dio un breve, pero fuerte, abrazo.&lt;br /&gt;- Vamos… no seamos tan discretos.- repuso mi tío con una gran sonrisa plasmada en su rostro. – Espero que realmente estés interesado en pasar un tiempo en la casa, y a gusto.- agregó, seguramente pensando que le había ofrecido la mano por falta de entusiasmo, y denoté cierta desilusión en su tono.&lt;br /&gt;- No, por favor no digas eso.- me apresuré a negar y le sonreí con entusiasmo. – Realmente tenía interés de venir aquí.- repuse sinceramente, tenía ganas de conocer a mis tíos claro aunque en realidad lo que realmente significaba para mi aquella estancia era un pequeño descanso de la repetida insistencia familiar que tenía en casa, por parte de mi padre, debido a mis estudios el cual a su punto de vista debía extenderse aún más allá de mi horario en el instituto y mis tareas. Supuestamente por mis dones heredados debía ser el nuevo pionero de la alquimia, lo que me en algunas ocasiones me hacía maldecir por el tener los mismos.&lt;br /&gt;- Eso espero, mi esposa y yo estamos muy emocionados con la idea.- comentó mi tío tomando a su mujer por la cintura, ésta también me dedicó una simpática sonrisa y dijo – Es un placer conocerte al fin, Cedric. Espero que tu estancia sea de lo más agradable.- Dicho esto dio un paso hacia mí y posó un beso en mi frente.&lt;br /&gt;- Démosle una calurosa bienvenida a la familia Bailey.- pidió mi tío alzando la voz para hacerse oír y en ese momento noté, lo que seguro inconscientemente no quise darme a enterar, que el resto de los invitados nos había estado mirando desde que mi tío se nos había acercado.&lt;br /&gt;Todos los invitados de la fiesta, hombres con trajes alucinantes y mujeres con peinados increíblemente elegantes y joyas de precios incalculables, comenzaron a aplaudir. Lo que resultaba intimidante era el recelo con el cual observaban a mis padres. Pero lo que me intimidaba aún más era el hecho de que la mayoría de las miradas estaban posadas en mí.&lt;br /&gt;- He aquí presente el futuro heredero de la familia Butterfly.- dijo mi tío señalándome con la mano, con ésta palabra mi tío me reveló el porqué todos me observaban de aquella manera y, sin darse cuenta, el permitirme conjeturar porqué era el “invitado especial” de la fiesta.&lt;br /&gt;Todas las miradas, ahora sin excepción se fijaron en mí, y acentuando aún más la intimidación que me provocaban. Eché un paso hacia atrás para postrarme al lado de mis padres, y me vi obligado a no bajar la mirada para no resultar descortés con todos los presentes aunque obviamente me hubiera gustado hacerlo.&lt;br /&gt;Mi tío se río brevemente ante mi acción y se me acercó para abrazarme. Yo quién estaba demasiado estupefacto no mostré resistencia y mi tío me rodeó con uno de sus brazos y me dijo en voz baja – No tienes porqué ponerte nervioso.-&lt;br /&gt;-¿Acaso estaba bromeando? - me dije para mis adentros indignado, tenía alrededor de 40 personas escudriñándome con la mirada y no tenía porqué ponerme nervioso.&lt;br /&gt;Luego mi tío se dirigió de nuevo a los presentes y dijo – Como todos sabrán el joven Cedric es un futuro alquimista, y quizás aún mejor que el viejo John.-&lt;br /&gt;- Genial, justo cuando empezaba a creer que en ésta casa no tendría que lidiar con las expectativas de nadie me ponen en el punto de mira de montones de personas.- pensé entre frustrado y desanimado, aunque procuré no reflejar ello en mi rostro.&lt;br /&gt;- Así que pido un brindis por él.- dijo mi tío con una sonrisa de ánimo y tomó de la bandeja de un mozo que pasaba una copa y me la pasó. Una vez hecho esto alzó su copa y el resto de invitados y yo mismo lo imitamos.&lt;br /&gt;Todos bebieron de sus copas y yo por no resultar descortés simule tomar un trago, mi tío me había dado una copa de champagne y yo tenía cierta aberración por el alcohol, el cual había consumido a mi abuelo, por lo cual no pensaba tomarla y jamás tomaría.&lt;br /&gt;- Que prosiga la fiesta.- dijo mi tío luego de dar un pequeño trago a su copa y luego se dirigió de nuevo a mí y a mis padres, a los cuales no quería mirar en aquel momento, que seguro debían estar entornando su rostro y observándome con aprensión.&lt;br /&gt;Mis padres esperaban grandeza y grandes resultados de mis estudios y yo ponía empeño en ellos porque me interesaba la alquimia, el problema residía en el uso que algunos esperaba que yo diera a la alquimia, en eso iba mi padre. Yo sabía que él lo hacía para darme lo mejor, a su punta de vista claro, que siempre estuviera bien económicamente y asegurar una vida a todo lujo.&lt;br /&gt;Pero el hecho de que a mí me interesara la alquimia en especial y no hubiera desistido de seguir estudiándola debido a la presión con la que cargaba por las expectativas de los que me rodeaban era porque yo quería ser como mi tío paterno John Bailey, a quien yo de chico tenía como modelo a seguir.&lt;br /&gt;Como todos decían mi tío había sido un gran alquimista, cosa en lo que todos querían que yo también me convirtiera, pero lo que a mí me generaba admiración en él era el uso que el daba a la alquimia. Él había dado su vida buscando alternativas en la alquimia para poder dar soporte a la medicina la cual no había podido parar montones de epidemias las cuales se habían llevado consigo montones de vidas inocentes.&lt;br /&gt;Ser recordado como alguien que había dado su ser para poder ayudar a los demás era como yo quería ser recordado y no por alguien que había tenido mucho dinero o poder con el cual poder hacer muchas acciones humanitarias y haber hecho ninguna. Para mi desgracia para muchos dedicar la vida para eso les daba a pensar que desperdiciaba la oportunidades que se me presentaban, en vez de darse cuenta que en realidad aprovechaba todo eso para hacer algo realmente valioso con lo que tenía. Odiaba esa ceguera general que parecía tener todo el mundo, pero siempre me contenía de dar a conocer mi parecer y prefería actuar libremente cuando fuera mayor y todos tuvieran que aceptar que había tomado mi decisión.&lt;br /&gt;- Estoy seguro que disfrutaras de la fiesta.- me dijo mi tío dándome unas palmadas, soltándome finalmente y luego me guiño un ojo. Me limité a asentir con la cabeza, aunque luego de las palabras que había dicho ya no estaba muy seguro de ello.&lt;br /&gt;- Gerard tenemos algo de qué hablar.- le dijo mi madre con un tono de disgusto aunque del cual se notaba su falsedad debido a que se notaba que estaba conteniendo una risita. – Solo quería preguntarte quien se ocupa ahora del jardín, las flores me resultan familiares, no sé si me explico.- reveló mi madre ya con el tono normal y su típica sonrisa.&lt;br /&gt;- Elizabeth Cheney.- respondió. - Trabaja para nosotros hace ya un año, y ha logrado revivir la magia de nuestro jardín haciendo crecer unas rosas idénticas a las que tú hacías.- agregó y luego miró hacia todos lados. – No sé por dónde andará ahora.- dijo encogiéndose de hombros y desistiendo en su búsqueda.&lt;br /&gt;- Estaba ayudando a preparar la cena y la mandé a cambiarse para la fiesta.- intervino mi tía tomando la mano de mi tío con la suya y lo tironeó. – Hablando de la cena debemos terminar unos preparativos.- repuso la mujer bufando como si la culpa fuera de mi tío de que todo no estuviera ya preparado. – Luego les presentaremos a Elizabeth.- aseguró sonriéndonos.&lt;br /&gt;- Voy mujer.- respondió mi tío suspirando cuando su mujer lo volvió a tironear. Ambos nos invitaron a que nos abriéramos en la fiesta y a que habláramos con alguna de las otras familias. Luego los dos se fueron por una puerta blanca enorme que seguramente debía llevar al comedor.&lt;br /&gt;Yo por mi parte no estaba muy interesado en charlar con el resto de familias presentes, mucho menos luego de la presentación que me habían hecho, aunque al parecer mis padres no compartían esto conmigo porque una vez que desaparecieron mis tíos se acercaron a la mesa central de la sala, donde estaban las bebidas. Allí había una familia y mi padre rápidamente sacó un tema de conversación y se puso a charlar animadamente con ellos.&lt;br /&gt;Yo los seguí lentamente hasta allí con la cabeza agachada procurando no topar mi vista con la de otra persona y me pose al lado de mis padres. Observe rápidamente a la otra familia y noté que tenían una hija que debía tener mi edad. – Que rara coincidencia.- pensé con ironía y luego me acerqué a la mesa para cambiar la copa que me había dado mi tío por otra bebida que no tuviera alcohol.&lt;br /&gt;Tomé una copa que tenía jugo y comencé a tomar silenciosamente, aunque a pesar de estar intentando pasar desapercibido alcancé a oír mi nombre varias veces en la conversación que estaban teniendo a lado mío.&lt;br /&gt;Pasaron unos segundos más así hasta que mi padre me obligo a presentarme con la otra familia y el tener que soportar los obvios empujoncitos para que sacara una conversación con la hija de aquella familia hasta que finalmente me resigne y hablé con ella.&lt;br /&gt;Entable una pequeña conversación con ella, no parecía mala chica pero durante la mayor parte de la misma hacia comentarios sobre las cosas que tenía o compraba el padre y lo que a ella le gustaría tener, hasta el punto que la conversación siempre llevaba a eso y cuando no le quedó anda más que decir quedamos en silencio.&lt;br /&gt;Anta el fallido intento nos acercamos ante otra familia, y al no haber progreso mi padre optó por otra y así pasaron unos buenos treinta minutos. Todas las conversaciones fueron muy parecidas a la primera, hasta que un momento ya me adormecía de escuchar lo mismo y con la excusa de que iba a buscar a mi tío me largué de ese pesado embrollo.&lt;br /&gt;Volví a la barra donde había un poco más de gente y quedé fuera de la vista de mis padres, pensé en ir a la cocina y buscar a mis tíos pero no quería que otra vez me expusieran fuera con los invitados otra vez o con el personal de la cocina, no me interesaba.&lt;br /&gt;Me había quedado observando la puerta que llevaba al comedor, aún dubitativo de si ir o no, cuando por ella cruzó una joven que llevaba un florero con unas rosas rojas como las que había en el jardín. La chica debía tener aproximadamente mi edad, tenía la piel blanca como la nieve, su cabellera pelirroja suelta y un vestido blanco, que si bien no era tan elegante como el del resto de los invitados, iba muy bien con ella.&lt;br /&gt;Seguí con la vista a la joven que se acercó hasta la mesa donde estaban las bebidas, apoyó sobre la mesa el florero y luego le acomodó las rosas hasta que finalmente quedaron derechas.&lt;br /&gt;No estaba muy seguro de que fuera ella, aunque había venido del comedor donde los invitados aún no podían pasar y llevaba aquellas flores, pero bien podía ser así que me acerqué a ella.&lt;br /&gt;Avancé con algo de torpeza por la sala pero sin tropezar por suerte hasta que me paré al lado de la joven, no estaba seguro porque lo hacía parecía que hubiera quedado medio atontado después del impacto que me había dado cuando entró en la sala. - Tú eres… Elizabeth… ¿no? - le pregunté a la chica algo entrecortado a causa de los nervios, ésta volteó y asintió con la cabeza.&lt;br /&gt;- ¿Cómo sabías?- inquirió la joven.&lt;br /&gt;- Mi tío Gerard te mencionó, dijo que tú arreglas las rosas del jardín.- respondí rápidamente. – Soy Cedric.- me presenté con una media sonrisa.&lt;br /&gt;- ¡Ahhh…!- exclamó la joven aparentemente dándose cuenta de quién era y luego dijo con un tono un tanto desanimado. – Sí, oí la pequeño presentación que te hicieron.-&lt;br /&gt;- Maldigo el momento en el que mi tío decidió hacerla.- bufé molesto ante la mención de ello.&lt;br /&gt;La joven pareció sorprenderse al ver mi aberración ante aquel acto y luego se rió. - ¿Te molesto que te presentaran así?- inquirió aún entre risas.&lt;br /&gt;- Sinceramente me tiraron abajo la esperanza de poder pasar desapercibido.- confesé con desánimo. – En casa vivo las veinticuatro horas bajo las expectativas de mi padre y esperaba al menos en este lugar salvarme de aquello. Pero parece que mi tío también espera que sea un alquimista revolucionario y que con eso me haga respetable y rico.- comenté suspirando y volteando la cabeza solo un segundo para comprobar que no estaba mi padre detrás de mí.&lt;br /&gt;- Lo siento.- se disculpó la chica al parecer avergonzada de haberse reído.&lt;br /&gt;- No es necesario que te disculpes.- negué restándole importancia, estaba acostumbrado a ello y no me afectaba sacarlo a luz, ya había aceptado que la cosa era así o mejor dicho que así sería hasta que tuviera dominio de mi propia vida.&lt;br /&gt;Desvié la mirada unos segundos y noté que a lo lejos una de las familias con las que había hablado antes, y nos observaban con recelo, como si quisieran saber en que andábamos. Sus semblantes eran tan intimidantes que me vi obligado dirigir mi mirada de nuevo a Elizabeth, quien al igual que yo se había sumido en un pequeño silencio.&lt;br /&gt;Tenía ganas de intentar platicar una rato más con ella, pero me volví a sentirme incómodo en aquel lugar y con ganas de desaparecer en un rato.&lt;br /&gt;- Creo que iré a dar una vuelta por el jardín, me incomoda tanta gente.- repuse con desánimo, dedicándole una última sonrisa antes de voltear y comenzar a caminar hacia la puerta.&lt;br /&gt;-Te acompaño, yo tampoco quiero quedarme aquí.- dijo Elizabeth a mis espaldas y me alcanzó poniéndose a mi par.&lt;br /&gt;Me sentí un tanto más alegre al ver que ella también parecía tener interés de platicar un poco más y también por el hecho de poder hacerlo sin estar rodeados de montones de personas que te mataban con la mirada.&lt;br /&gt;Abandonamos aquella sala y comenzamos a caminar por iluminado césped del jardín, pasando por los canteros con rosas que había visto cuando llegué.&lt;br /&gt;Le pregunté por el trabajo que tenía en la casa pero me dijo que en realidad dedicaba un tiempo a la mañana para el cuidado de las flores y que luego tenía el día libre y que podía pasearse por la casa cuando quisiese. Me contó que mis tíos habían sido muy amables con ella y que en más de una vez habían ayudado a su familia que no tenía la misma situación económica exactamente.&lt;br /&gt;Con cada segundo que pasaba, con cada palabra que salía por sus labios y con cada sonrisa o mirada que me dedicaba quedaba más atontado, como si me hipnotizara. Mientras ella hablaba yo me quedaba observándola y más de una vez había tardado en darme cuenta de que me estaba preguntando algo.&lt;br /&gt;- Yo pretendo ser como mi abuelo.- respondí cuando me preguntó por qué es lo que deseaba hacer cuando terminara mis estudios en el Instituto de Alquimia. – Él era un alquimista, pero dedicó toda su vida a ayudar a la gente que padecía enfermedades sin cura.- conté animadamente, siempre me entusiasmaba un poco cuando hablaba de él.&lt;br /&gt;- ¿Y a ti que te gustaría?- le pregunté con curiosidad y Eli se rió algo nerviosa.&lt;br /&gt;Se quedó unos segundos pensativa y luego respondió. – No sé, solo espero poder tener una casa, una familia y un jardín para cuidar.- Dicho esto me sonrió y se quedó en silencio.&lt;br /&gt;Estaba disfrutando de su compañía, era una buena chica y humilde, a diferencia de las jóvenes que me había presentado mi padre, y eso era algo que yo valoraba mucho en las personas. En algunos puntos la encontraba parecida a mí, solo que ella estaba parada en una situación muy diferente a la mía. Por cómo me complementaba con ella estaba seguro que de haberla conocido antes podríamos haber sido grandes amigos.&lt;br /&gt;- ¡Cedric!, ¿qué haces afuera? Vuelve.- oí que nos gritaban. Miré hacia la casa y avisté a mi padre en una de las ventanas, éste me hizo señas para que me apresurara. De seguro ya habían abierto el comedor y la cena iba a dar comienzo.&lt;br /&gt;- Vamos.- repuse sin mucho ánimo, la idea de cenar con todos aquellas personas no la había digerido aún, pero como solo era por aquella noche la presencia de todas esas personas y además estaba Elizabeth quien compartía mi forma de ver las cosas, no me hice tanto problema y comencé a caminar hacia la casa.&lt;br /&gt;- Yo no asisto a la cena.- me dijo Elizabeth. Volteé y la observé entre confundido y desanimado, no se había movido un milímetro desde que nos había llamado mi padre.&lt;br /&gt;- Pero…- empecé a decir pero me interrumpió.&lt;br /&gt;- Lo dispuso el señor Butterfly, además debo ir a mi casa.- dijo ella desmoronando aún más mi ánimo. – No te pongas así, mañana vendré. Tengo que ocuparme del jardín.- agregó con rapidez, de seguro mi desanimo se había plasmado en mi rostro. Ella se me acercó y me dijo entre risitas. – Además quiero verte.- Dicho esto acercó su rostro al mío y me dio un beso en la mejilla izquierda.&lt;br /&gt;Sonriendo retrocedió unos pasos y me despidió con la mano, yo duro como una piedra apenas pude levantar la mano. No supe cómo debía de verme y ella se rió brevemente, luego darse media vuelta y comenzó a alejarse.&lt;br /&gt;Yo duro como una estatua y ruborizado seguramente le seguí con la vista hasta que se perdió de vista.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Aquella noche no estaba muy seguro de lo que realmente sentía, ella de veras me agradaba y disfrutaba su compañía, pero sabía que había algo más sino no me habría quedado inmóvil luego del inocente beso que me había dado.&lt;br /&gt;También sabía que si ella me gustaba no contaba con la aprobación de mi padre, las cosas que el disponía que debía tener una chica para mí no eran exactamente las que Elizabeth poseía.&lt;br /&gt;Aún no podía asegurarme nada pero si ese sentimiento que había experimentado cuando ella se fue, aquel que manifestaba que quería seguir a su lado y seguir disfrutando de su compañía, se seguía manifestado haría caso omiso a las consecuencias que podría tener en la relación con mi padre y expondría mis sentimientos a Elizabeth.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6955887350993417956-7124013525589991385?l=cedricyelizabeth.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cedricyelizabeth.blogspot.com/feeds/7124013525589991385/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cedricyelizabeth.blogspot.com/2009/10/diario-de-un-amor-capitulo-1-borrador.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6955887350993417956/posts/default/7124013525589991385'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6955887350993417956/posts/default/7124013525589991385'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cedricyelizabeth.blogspot.com/2009/10/diario-de-un-amor-capitulo-1-borrador.html' title='Diario de un Amor - Capitulo 1 (Borrador)'/><author><name>Cedric &amp;amp; Elizabeth</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01364832245974673867</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
